En la calle, en la tarde, te me has aparecido.
Y creí ver el hada del casco refulgente
Que cruzaba mis éxtasis de niño preferido,
Dejando siempre, de sus manos entrecerradas,
Nevar blancos racimos de estrellas perfumadas
Mallarmé
Cada final del verano me parece triste y feliz, ya que me recuerda que las camisas de tirantes se irán pero vendrá el crepúsculo otoñal y ...
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